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Nuevo post de Detective de juguetes.

Por EXPLORAtoys Lab.

La historia de los juguetes argentinos es prolífica en ejemplos que vinculan los juguetes, la nacionalidad y el territorio. La “argentinidad” ha sido explícitamente referida en juguetes de todo tipo durante las prolíficas décadas del cuarenta y cincuenta (aunque ya había algunos ejemplos en la segunda mitad de la década del treinta), cuando la producción nacional de juguetes se realizaba al compás primero del sistema de sustitución de importaciones y poco más tarde de los repartos masivos promovidos por el gobierno peronista. Por mera adaptación a un clima de época, un naciente orgullo de industria nacional, o por perspicacia –era una forma de hacerse un lugar en un mercado creciente de bienes de consumo y diferenciarse a la vez de los juguetes importados, que de todos modos escasearon durante el período de la II Guerra Mundial-. Hubo juguetes del tipo novedades como “La parejita de la argentinidad”, “La paisanita mendocina” o “El gauchito payador que no abandona nunca su bien templada guitarra”, locomotoras y trenes que hicieron referencia explícita a las empresas nacionales de ferrocarriles o autos y camiones que llevaban inscriptos los nombres o siglas de las empresas estatales proveedoras de luz, gas, agua, etc., juegos que encarnaban la idiosincrasia nacional como La chacra de Don Fabián o El estanciero, juguetes dedicados a San Martín o con referencias a próceres y hechos históricos, juegos de sociedad con recorridos turísticos por las rutas argentinas, que resaltaban la flora o la fauna de las diferentes regiones, juguetes que aludían a deportistas famosos como Fangio, o reproducciones a escala de modelos de autos que sólo existieron en Argentina. La referencia territorial, la mirada hacia adentro, los temas nacionales, fueron muchas veces la estrategia a laque recurrieron muchas fábricas o talleres a la hora de fabricar juguetes.

La elaboración de juguetes actual parece estar dirigiendo su mirada al aspecto territorial, vinculada a nuevos estilos de vida, al cuidado del planeta y del medio ambiente, y a la búsqueda de formas alternativas de pensar sobre el consumo y la infancia. En este contexto, han surgido algunas propuestas de mucho valor para el juego.

El impacto no radica sólo en la capacidad para enriquecer el juego con elementos menos usuales sino que pueden construir una propuesta productiva local de juguetes que se recorten del aluvión de juguetes importados y extranjeros, licencias y juguetes ubicuos hallables en cualquier lugar del mundo gracias a la globalización del mercado.

Este camino de pensar juguetes originales y relevantes socialmente empieza a ser iluminado por pequeños tesoros que nos proponemos dar a conocer:

 

Serie de personajes inspirados en la fauna selvática misionera. Tractor Verde

Con madera proveniente de bosques sustentables (de reforestación), Tractor Verde, una pequeña fábrica-taller instalada en Aristóbulo del Valle, Misiones, viene fabricando juguetes de madera desde hace más de una década.

La línea de juguetes de acarrear inspirados en la fauna y flora de la selva Misionera da cuenta de un anclaje de la propuesta lúdica a un contexto natural particular. Los animalitos que integran la serie, tucán, tatú carreta, coatí, yaguareté, están elaborados mediando un proceso constructivo de sucesión de capas o placas de madera que dan como resultado una pieza sintética pero enriquecida por el efecto de ese proceso.

Los valores de sustentabilidad y el interés por despertar la conciencia sobre el agotamiento de los recursos se refleja tanto en la propuesta conceptual y temática, como en la elección de materiales, acabados y procesos productivos. Los productos son fabricados según procedimientos que combinan técnicas automatizados de corte con acabados artesanales. El material proviene de descartes de aserraderos de la zona, enchapados en cedro y guatambú (industrializados o de reforestación) y acabados naturales como el lustre con cera de abejas y pinturas no tóxicas.

Esta mixtura de diferentes maderas, colores y acabados, sumado a unos pequeños detalles cromáticos en un color verde suave, dan identidad a la serie.

La propuesta de interactividad y movimiento se mantiene dentro de lo esperado para un juguete de arrastre, incluidos pequeños movimientos que surgen del acarreo y que dan vida a los animalitos.

Sin dudas, el logro de esta serie de Tractor Verde está en haber podido conciliar lo universal con lo particular, lo local, en la producción de juguetes de excelente factura.

  tractor V

Juguemos con sombras, Oh Pacha

Esta serie de siluetas para teatro de sombras inspiradas en leyendas de pueblos originarios propone el rescate de lo patrimonial como mensaje. Condensa y trae de vuelta al presente del juego un conjunto de prácticas muy antiguas como el teatro de sombras, la narración oral, el juego grupal, la transmisión comunitaria de historias, y los contenidos asociados a las tradiciones orales y narrativas de los pueblos originarios de nuestro territorio. Literatura, narración, tradición lúdica de oriente y de occidente se conjugan en un simple conjunto de piezas de madera.

Pensado en el marco del diseño sostenible, cada kit de lectura está compuesto por un libro y seis piezas unidas en forma de abanico que caracterizan los elementos y personajes de las diferentes historias. Estas piezas pueden utilizarse en conjunto o por separadas, dando flexibilidad en el juego y promoviendo su uso en forma colectiva. Cada kit presenta una propuesta diferente de color que se corresponde con la representación de los cuatro mitos que recrea la línea: verde, como representación de la madre tierra, para contar la leyenda de la Pachamama, la naturaleza, la vida, y los ciclos vitales; rojo intenso y aterciopelado para contar la leyenda de la flor del ceibo; azul celeste, para la leyenda del viento Zonda; y amarillo para ilustrar la leyenda del cerro Domuyo, que esconde oro en su cima.

Estamos frente a un material de juego que da valor a la trasmisión de tradiciones y relatos situándolos regionalmente. Expresa un aspecto que está implícito en una gran mayoría de los juegos pero rara vez se explicita o considera y es su valor patrimonial.

oh Pacha

Iwoká, LAKHU

“Iwoká, la Tierra sin Mal” es un juego de estrategia que revive la batalla de los Tupí-Guaraní por salvar su tierra, Iwoka, invadida por los conquistadores españoles. Es descripto por sus creadores como una reelaboración de un juego antiguo – el tablut y la familia de los Talf- realizada con algunos cambios pero siguiendo su estructura simbólica básica: “la batalla entre bandos desiguales”. La dinámica de juego propone el enfrentamiento entre dos jugadores: uno representa al pueblo tupí-guaraní y el otro al virrey con su ejército.

La propuesta reutiliza la interpretación histórica en la elaboración de un juego, dando la posibilidad de llevar al universo lúdico la reflexión sobre temas históricos de difícil abordaje y dando visibilidad y voz a una perspectiva histórica cuyos representantes usualmente no participan de la elaboración de juegos y juguetes de tipo industrial.

La idea de las diseñadoras del juego, según sus palabras, es que mientras se juega, los competidores estarán invitados a transitar por el camino del conocimiento histórico: podrán conocer las circunstancias de época, los rituales, leyendas y cosmogonías de estos pueblos originarios; podrán adentrarse en la iconografía bélica de la época, las armas y barcos de los conquistadores, sus tácticas de guerra, etc.

La materialización incorpora técnicas de pop up (ingeniería de papel) para la concreción de ciertos elementos del juego, como los barcos, lo que es muy novedoso en este tipo de juegos.

El diseño del tablero apela a un repertorio visual que potencia aún más la presencia de lo local como temática estética, dando más territorialización o contextualización al juego en un determinado paisaje natural y cultural.

Concepto, estética, y dinámica son puestos al servicio de un juego de representación e interpretación histórica que se atreve a llevar al mundo del juego los cuestionamientos realizados al proceso de conquista, visibiliza la existencia y la lucha de los pueblos originarios, y muestra que los juegos, tal como ocurre con la literatura infantil, también pueden abordar temas complejos y pueden hacerlo de modo para nada superficial.

iwoka

Un pensamiento en “Los juguetes de contenido territorial

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